Cazuela de vacuno
El caldo dominical chileno: un trozo de osobuco cocido despacio con papa entera, un trozo de zapallo, choclo en rodaja y arroz, servido en plato hondo con cilantro fresco.
Ingredientes
Las cantidades se ajustan solas (recetas pensadas para 1 persona).
- Osobuco250 g
- Zapallo camote150 g
- Patata1 ud
- Choclo chileno1 ud
- Arroz25 g
- Judía verde40 g
- Cebolla1 ud
- Zanahoria1 ud
- Cilantroal gusto
- Ají de color chilenoal gusto
- Oréganoal gusto
- Salal gusto
- Pimienta negraal gusto
- Aguaal gusto
tienes de sobra vas justo no te llega te falta
Paso a paso
- 1
Pon el osobuco en una olla con 1 litro de agua fría, la cebolla, la zanahoria, sal, pimienta y orégano. Llévalo a hervor a fuego fuerte y, en cuanto empiece a hervir, retira con una cuchara la espuma gris que sube: si no la quitas el caldo queda turbio y con sabor a hígado. Baja a fuego medio-bajo (que borbotee muy suave) y cocina tapado 60 minutos.
- 2
Comprueba la carne: está lista cuando puedes separar una fibra con el tenedor sin fuerza y el tuétano del hueso se ha vuelto gelatinoso. Si aún se resiste, dale 20 minutos más. La cazuela mala es la que se apura: el osobuco necesita tiempo largo y fuego bajo para que el colágeno se deshaga y el caldo quede con cuerpo.
- 3
Añade la patata entera y el trozo de zapallo con su cáscara, que se cuecen enteros porque así no se deshacen y espesan el caldo solo un poco. Cocina 15 minutos a fuego medio-bajo, siempre destapado a medias para que no rebose.
- 4
Incorpora el choclo, las judías verdes y el arroz. Cocina 15 minutos más. Sabrás que está todo en su punto cuando la patata se atraviesa con un cuchillo sin resistencia pero sigue entera, y el arroz está blando pero no reventado.
- 5
Aparte, calienta 1 cucharada de aceite en un cacito a fuego bajo, apártalo del fuego y disuelve ahí el ají de color (si lo echas con la sartén al fuego se quema en segundos y amarga). Vierte ese aceite rojo sobre la cazuela.
- 6
Sirve en plato hondo: primero la carne con su hueso, luego la papa, el zapallo y el choclo, y encima el caldo bien caliente. Espolvorea el cilantro fresco justo al final, nunca antes, para que no pierda el perfume.