Estofado de vacuno a la chilena
Carne de morcillo cocida lentamente con cebolla, zanahoria, vino tinto y ají de color hasta quedar deshilachable, con la salsa reducida y brillante.
Ingredientes
Las cantidades se ajustan solas (recetas pensadas para 1 persona).
- Morcillo250 g
- Cebolla1 ud
- Zanahoria1 ud
- Patata1 ud
- Vino tinto100 ml
- Tomate1 ud
- Ajo3 ud
- Ají de color chilenoal gusto
- Laurelal gusto
- Cominoal gusto
- Oréganoal gusto
- Aceite de girasol100 ml
- Salal gusto
- Pimienta negraal gusto
- Aguaal gusto
tienes de sobra vas justo no te llega te falta
Paso a paso
- 1
Seca los trozos de morcillo con papel de cocina y salpiméntalos. Calienta 2 cucharadas de aceite en una cazuela a fuego fuerte y séllalos en dos tandas, 3 minutos por cara, sin amontonarlos: si metes toda la carne de golpe la cazuela se enfría, la carne suelta agua y se cuece gris en lugar de dorarse. Retira la carne.
- 2
Baja a fuego medio, sofríe la cebolla, el ajo y la zanahoria 10 minutos hasta que la cebolla esté transparente y con bordes dorados. Añade el tomate rallado, el orégano y una pizca de comino y cocina 6 minutos hasta que se seque y se despegue del fondo.
- 3
Aparta del fuego, disuelve el ají de color en el aceite caliente (siempre fuera del fuego, se quema en segundos), vuelve al calor y sube a fuego fuerte. Vierte el vino tinto y raspa el fondo con una cuchara de madera para despegar los jugos tostados. Hierve 3 minutos hasta que el olor a alcohol desaparezca.
- 4
Devuelve la carne, añade el laurel y agua caliente hasta cubrirla justo. Lleva a hervor, baja al mínimo (que solo asome alguna burbuja) y cocina tapado 90 minutos. Está lista cuando puedes partir un trozo apretándolo contra la cazuela con la cuchara.
- 5
Añade la patata y cocina 25 minutos más destapado. Así la patata suelta almidón y liga la salsa mientras el líquido reduce. La salsa está en su punto cuando cubre el dorso de una cuchara y al pasar el dedo queda la raya marcada.
- 6
Rectifica de sal y pimienta, retira el laurel y deja reposar 10 minutos antes de servir: el estofado siempre está mejor reposado, y aún mejor al día siguiente.