🍳QuéComo
🍕
Italiana

Polenta frita crujiente

Bastones de polenta dorados por fuera y cremosos por dentro, con parmesano.

45 min1 persona🔥 media

Ingredientes

Raciones
1

Las cantidades se ajustan solas (recetas pensadas para 1 persona).

  • Polenta60 g
  • Aguaal gusto
  • Queso parmesano20 g
  • Salal gusto
  • Aceite de olivaal gusto
  • Romeroal gusto

tienes de sobra vas justo no te llega te falta

Paso a paso

  1. 1

    Pon el agua en un cazo con una pizca generosa de sal y llévala a hervor a fuego fuerte. Cuando borbotee, baja a fuego medio-bajo y ve echando la polenta en lluvia fina con una mano mientras remueves sin parar con la otra usando unas varillas: así no se forman grumos.

  2. 2

    Cocina removiendo a menudo con cuchara de madera durante 8-10 minutos (o el tiempo que indique el paquete si es polenta rápida). Está lista cuando espesa tanto que la cuchara se sostiene un instante clavada y la masa se despega de las paredes del cazo. Cuidado: al espesar hace burbujas que salpican, usa fuego suave. Retira del fuego y añade el parmesano rallado, removiendo hasta integrarlo.

  3. 3

    Vierte la polenta caliente en una bandeja o fuente forrada con papel de horno y alísala con una espátula mojada hasta dejar una capa uniforme de 1 cm. Déjala enfriar a temperatura ambiente 20 minutos y luego 20-30 minutos en la nevera, hasta que esté firme al tacto y no se hunda al presionarla.

  4. 4

    Vuelca la placa de polenta sobre una tabla y córtala con un cuchillo en bastones de aproximadamente 1,5 cm de ancho por 7 cm de largo, como patatas fritas gruesas.

  5. 5

    Calienta las 3 cucharadas de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto con la ramita de romero, hasta que el aceite esté bien caliente (un trocito de polenta debe chisporrotear al tocarlo). Retira el romero cuando empiece a dorarse para que no se queme.

  6. 6

    Fríe los bastones sin amontonarlos, en dos tandas si hace falta, 3-4 minutos por cada cara. No los toques durante el primer par de minutos: se despegan solos cuando se ha formado la costra. Están listos cuando la superficie está dorada y crujiente y suenan seco al golpearlos con la pinza.

  7. 7

    Escurre sobre papel de cocina, añade una pizca de sal por encima y sirve enseguida, porque al enfriarse pierden el crujiente.