Ravioli con salsa de tomate y albahaca
Ravioli en una fresca salsa de tomate perfumada con albahaca.
Ingredientes
Las cantidades se ajustan solas (recetas pensadas para 1 persona).
- Ravioli2 ud
- Passata de tomate150 ml
- Albahaca frescaal gusto
- Queso parmesano25 g
- Ajo1 ud
- Aceite de olivaal gusto
- Salal gusto
tienes de sobra vas justo no te llega te falta
Paso a paso
- 1
Pela el ajo y córtalo en láminas finas. Pon una sartén amplia a fuego medio-bajo con 2 cucharadas de aceite de oliva y añade el ajo: debe chisporrotear muy suave y ponerse rubio en 1-2 minutos, nunca marrón (si se quema amarga toda la salsa; si ves que corre, retira la sartén del fuego unos segundos).
- 2
Vierte la passata de tomate (cuidado, salpica) y añade una pizca de sal. Sube a fuego medio hasta que borbotee, baja de nuevo a fuego suave y cocina 12-15 minutos sin tapar, removiendo cada 3-4 minutos. Está lista cuando la salsa ha perdido el brillo aguado, ha oscurecido un poco y al pasar la cuchara por el fondo la marca tarda un segundo en cerrarse.
- 3
Mientras tanto, pon a hervir una olla grande con abundante agua (unos 2 litros) y una cucharada colmada de sal. El agua debe hervir a borbotones fuertes antes de echar la pasta.
- 4
Echa los ravioli al agua hirviendo y remueve con cuidado con una espumadera para que no se peguen al fondo. Cuécelos el tiempo que indique el paquete (suelen ser 3-5 minutos): están listos cuando flotan en la superficie y el borde de masa se nota tierno pero con un puntito firme al morderlo. Antes de escurrir, guarda medio vaso del agua de cocción.
- 5
Apaga el fuego de la salsa y añade las hojas de albahaca partidas con los dedos (no la cortes con cuchillo, se ennegrece). La albahaca se echa al final para que perfume sin cocerse y perder aroma.
- 6
Escurre los ravioli con la espumadera y pásalos directamente a la sartén de la salsa. Mézclalos con movimientos suaves para no romperlos; si la salsa está espesa, añade un chorrito del agua de cocción reservada hasta que quede brillante y napando la pasta.
- 7
Sirve enseguida en platos calientes con el queso parmesano recién rallado por encima y unas hojas de albahaca.