Sardinas a la plancha
Sardinas frescas a la plancha con sal gruesa, jugosas y muy sabrosas.
Ingredientes
Las cantidades se ajustan solas (recetas pensadas para 1 persona).
- Sardina1 ud
- Salal gusto
- Aceite de olivaal gusto
tienes de sobra vas justo no te llega te falta
Paso a paso
- 1
Limpia las sardinas: pasa el dedo o el dorso de un cuchillo desde la cola hacia la cabeza bajo el grifo para quitar las escamas, y si quieres, abre la tripa con la uña y saca las vísceras (muchos las hacen enteras, quedan más jugosas). Enjuaga y seca muy bien con papel de cocina, una a una.
- 2
Espolvoréalas generosamente con sal gruesa por las dos caras unos 10 minutos antes; la sal gruesa se queda en la piel y no las pone saladas por dentro.
- 3
Calienta la plancha o una sartén amplia a fuego fuerte con unas gotas de aceite de oliva extendidas con papel de cocina. Debe estar muy caliente, con el aceite ondulando: si no lo está, la piel se pega y las sardinas se destrozan al girarlas.
- 4
Colócalas en una sola capa sin que se toquen (hazlas en dos tandas si hace falta) y déjalas 3 minutos quietas. No intentes moverlas antes: se despegan solas cuando la piel está tostada.
- 5
Dales la vuelta con una espátula ancha o unas pinzas, sujetándolas por la cabeza y la cola, y hazlas 3 minutos más. Están listas cuando la piel está dorada y tirante y, al tirar suavemente de la aleta dorsal, sale sola; la carne junto a la espina debe verse blanca.
- 6
Sírvelas inmediatamente, muy calientes y directamente de la plancha al plato: frías pierden todo su encanto.